30/8/14

Cuánto tiempo llevas perdonándolo 30-08-2014


Cuánto tiempo llevas perdonándolo

Muchas parejas, basadas en la máxima de que "el amor lo perdona todo", están convencidas de que deben tolerar y soportar todo lo que venga: desde gritos, insultos, maltrato psicológico y físico -y, ¿por qué no?- hasta la muerte misma a manos del cónyuge.

Vale recordar, de entrada, algo importantísimo: el amor, si es genuino, jamás propicia jueguitos de víctima-verdugo.

A pesar de la humillación que produce la violencia física o verbal, la dependencia emocional y material hace que muchas mujeres soporten una situación a todas luces indigna, que tarde o temprano termina por pulverizar su autoestima.

"¿Qué debo hacer, tolerarlo?", es la pregunta de un sinfín de mujeres. Los especialistas no se han puesto totalmente de acuerdo. Una corriente de terapistas familiares maneja la teoría denominada cero tolerancia, la cual aconseja que a la primera agresión verbal -así sea considerada "menor"- deben tomarse medidas precautorias y correctivas.

Otros opinan que sí debe ponerse un límite a cualquier agresión, pero considerando otros elementos del contexto y de la historia de la propia pareja antes de tomar una decisión, lo cual complica el asunto.

Salto triple, pero con red

Factores como el grado de dependencia, la falta de equidad, la red familiar y social de las personas agredidas, los sistemas de protección con que cuentan, entre otros, son indicadores a tomar en cuenta.

Por ejemplo, una mujer sola y aislada, sin relaciones con amigas(os) y sin una red familiar de apoyo, debe fortalecer los apoyos antes de actuar contra su agresor, porque de lo contrario podría poner en peligro su vida misma. Contar con una red social -que incluye medios económicos, un lugar donde vivir, e incluso cambiar de trabajo en un momento extremo- le será de gran ayuda en el momento en que decida separarse, si es el caso. Si cuenta con un soporte social es aconsejable que actúe de manera inmediata ante la agresión.

Hay otros elementos como el uso de alcohol o de drogas por parte de los agresores -generalmente varones-, que agravan la situación. No les es fácil aceptar que empiezan a tener problemas con el manejo de la bebida y suelen expresarse en agresiones hacia la pareja.

Lo más recomendable es hacer una lectura de la agresión o de la violencia como si ésta fuera un síntoma de otro problema, y plantear la necesidad de solicitar ayuda para resolverlo. Se ha demostrado que pocas personas pueden resolver solas el conflicto.

Los grupos de ayuda mutua de hombres que se reconocen violentos son un gran auxiliar; revelan que las agresiones son expresión de una inseguridad básica o de una necesidad de autoafirmación ante ansiedades muy intensas, que deben ser resueltas de otra manera.

En ocasiones se recomienda la terapia de pareja. No obstante, si el problema es fundamentalmente de agresión del varón hacia la mujer, puede resultar contraproducente. Por eso, la ayuda debe empezar por quien agrede. Posteriormente, si se requiere, se solicitará ayuda para la pareja.

Lo más importante: haz caso a las luces amarillas, antes de que las rojas te obnubilen.

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